Antes de plasmar el diseño de nuestra idea en el papel, es necesario reflexionar sobre nuestras características. La actividad empresarial requiere de unas capacidades profesionales y personales determinadas, ya que la existencia o no de estas capacidades, actitudes y aptitudes para dirigir el negocio va a tener un gran peso en el éxito de la actividad empresarial.
Es necesario conocer cuál es nuestro perfil como personas emprendedoras y saber detectar las carencias.
La persona que quiere poner en marcha una empresa debe tener en cuenta que se requiere una serie de cualidades y capacidades, tanto personales como profesionales, que aunque no es fácil encontrarlas todas juntas en una misma persona, si se conoce el modelo ideal de persona promotora, se pueden establecer las deficiencias que se tienen y así aplicar las soluciones más adecuadas en cada caso. Estas soluciones pasan por la formación, el acompañamiento e incluso el apoyo personal.